
¡Hola familias! Venimos a contaros una nueva visita al comedor del cole, y en este caso os contamos que fue ¡visita de lujo en mesa VIP!, algunos diréis ¿y eso qué es? Pues resulta que Olga (la coordinadora del comedor) reserva una mesa especial los viernes, vestida con mantel de tela y jarrón con flores (podéis ver la foto), en la que tienen la suerte de sentarse los que se hayan portado muy bien durante toda la semana en el comedor, o bien, los que estén de cumple como fue este caso, que compartimos mesa con una cumpleañera de 3º de primaria.

Teníamos curiosidad con el menú de hoy: pisto con huevo duro y pollo a la cazadora. El segundo estaba claro que iba a recibirse bien, pero…¿el primero…? Pues pasó lo que la mayoría nos esperábamos, no gustó demasiado y los platos quedaron bastante llenos o sin tocar. La mayoría contaban que no les gustaba ver tantos trozos de cosas que no sabían lo que eran, y menos darse cuenta que había pimiento, así que se comieron el huevo duro. Tengo que reconocer que el pisto sabía bastante a pimiento (pero así es la receta), así que el plato central donde se van echando los desperdicios quedó hasta arriba.

Tina (cocinera) me decía que al sacarlo sabía que no iba a ser uno de esos días en los que se vuelve contenta con los platos vacíos. Al llegar el segundo, el pollo sí gustó. Aún así alguno todavía miraba el plato con desconfianza al ver mini trocitos de pimiento de la salsa. Como podéis ver en las fotos a los mayores les sirven el cuarto de pollo entero para que lo coman con cuchillo y tenedor, mientras que a los más peques se lo sacan desmigado con la salsa. Con el pollo sacaron la fuente de pan, luego mandarinas, y después preguntaron si alguien quería repetir de pan y manos arriba como en un concierto…se notó que había faltado terminar el primer plato…

La dinámica del comedor al terminar de comer es poner los desperdicios en un plato en el centro de la mesa, juntar los cubiertos también en el centro (separando tenedores de cuchillos y cucharas), vaciar los vasos de agua, y recoger servilletas y restos de comida tanto de encima como de debajo de la mesa.

Una vez todo listo, a salir al patio a jugar. Siendo el segundo turno me encontré el comedor razonablemente limpio, me refiero al suelo, las mesas estaban perfectamente limpias y con cubiertos, vasos y platos colocados. Y esto os podemos contar de nuestra última visita al comedor, ¡volveremos por aquí pronto para seguir acercándoos el día a día en el cole!
